hasta ayer, no realizaba en mi cabeza la idea de que debia
empezar a tirar la línea para la suma, que la cuenta regresiva
se haría cada vez más rápida.
bueno ahora las cosas van cambiando poco a poco, en la calle la gente
me mira como si supiera que me voy el domingo, aca en la casa hay otros aires
aires de desapego para que la despedida no duela, es que pasaron rápidos estos 60 días
llenos de sentimientos encontrados y demases, llenos de vueltas atrás.
llenos de reconfirmaciones, llenas de entrega a lo ultimo que me queda de adolescencia.
este tiempo ha sido fenomenal, pero a su vez no he podido despegar de mi otra mitad que permanece allá en Chile, creo que este país logró sacar lo mejor de mi como persona,
de alguna u otra forma me siento como el Drakko, que mágicamente cuando cumplió un año la puerta se nos quedó abierta pero esta vez ya no corrió directo al medio de la avenida, si no que estaba en otro escalón de su vida más elevado.
Ahora tengo todas las puertas abiertas para dejarme llevar por la anarquia de la adolescencia que me queda, pero hay algo dentro de mi mismo que me detiene. y me hace disfrutar de las cosas simples y básicas, como sentarme a ver como la gente corre hacia un abismo. en fin, cosas que antes no me habría detenido a mirar.
Para algunos es madurar, para otros crecer.
no sé yo por mientras mientras otros creen que la noche en madrid es bacilón, mujeres y locuras; yo solo me siento por ahi a disfrutar ciertas cosas impagables, como que el sol aparezca por otro lado mientras escucho a un argentino en Madrid hablando de las Volutas de humno
Volutas de Humo
Kevin Johansen.
Volutas de humo que flotan
Alrededor de mi cuerpo
Con que simpleza se desintegran
En cuanto las toca el viento
Conversar, conversar con vos quisiera
Decirte, decirte lo que yo siento...
¿Por qué siempre te necesito
Cuánto más solo me encuentro?
Éste, éste, tu encanto fatal
Es lo único que no entiendo
Sabiendo que, poco a poco
Mi vida estás consumiendo...
Cigarrillo forrado de blanco
El color de la pureza y,
¿Qué llevás en el alma? Lo negro...
¡Cuántos somos los que nos aferramos
A tus pitadas profundas y exhalamos de una vez!
(Mientras tragamos tu veneno...).
Apartarte, apartarte yo quisiera
Pero sé que no puedo
Porque en cada devenir de esta vida que padecemos
En mi propia cobardía más me aferro
A tu maldito veneno...
Te tomé como juguete de purrete
Y hoy, que sos parte mía
No sabés cuánto me arrepiento
Ya sin vos, ya sin vos no sé vivir
Porque sos mi companero
Ese amigo que busqué en la noche solitaria
Mientras contemplaba los cielos
Y que hablaba de mis sueños, mis tristezas y alegrías
Mientras vos, poco a poco
En mis dedos te consumías
Y así, así me quitaste el aliento
No me dejás respirar
Manchaste todos mis dedos
Y por dentro devoraste gran parte de mi cuerpo...
Pero, ¿qué te puedo reprochar?
Si fuiste mi compañero...
Y otra vez, otra vez te vuelvo a encender
Y mientras miro tus volutas de humo
Que envuelven todo mi cuerpo
Te tengo que decir, a mi pesar
Que seguís siendo mi mejor compañero...
Kevin Johansen.
Volutas de humo que flotan
Alrededor de mi cuerpo
Con que simpleza se desintegran
En cuanto las toca el viento
Conversar, conversar con vos quisiera
Decirte, decirte lo que yo siento...
¿Por qué siempre te necesito
Cuánto más solo me encuentro?
Éste, éste, tu encanto fatal
Es lo único que no entiendo
Sabiendo que, poco a poco
Mi vida estás consumiendo...
Cigarrillo forrado de blanco
El color de la pureza y,
¿Qué llevás en el alma? Lo negro...
¡Cuántos somos los que nos aferramos
A tus pitadas profundas y exhalamos de una vez!
(Mientras tragamos tu veneno...).
Apartarte, apartarte yo quisiera
Pero sé que no puedo
Porque en cada devenir de esta vida que padecemos
En mi propia cobardía más me aferro
A tu maldito veneno...
Te tomé como juguete de purrete
Y hoy, que sos parte mía
No sabés cuánto me arrepiento
Ya sin vos, ya sin vos no sé vivir
Porque sos mi companero
Ese amigo que busqué en la noche solitaria
Mientras contemplaba los cielos
Y que hablaba de mis sueños, mis tristezas y alegrías
Mientras vos, poco a poco
En mis dedos te consumías
Y así, así me quitaste el aliento
No me dejás respirar
Manchaste todos mis dedos
Y por dentro devoraste gran parte de mi cuerpo...
Pero, ¿qué te puedo reprochar?
Si fuiste mi compañero...
Y otra vez, otra vez te vuelvo a encender
Y mientras miro tus volutas de humo
Que envuelven todo mi cuerpo
Te tengo que decir, a mi pesar
Que seguís siendo mi mejor compañero...








1 comentario:
Prepárate. La adolescencia no se acaba en toda la vida. Por suerte.
Publicar un comentario